Bulgaria preside la Unión Europea

Estonia ha cedido la presidencia rotatoria de la UE en Bulgaria, el país más pobre de la Unión. El Consejo de la UE ha recibido el cambio en las redes sociales con un vídeo promocional de los mejores paisajes del país: montañas nevadas, monasterios centenarios, la costa de la mar Negra, etc. Todo ello, además, acompañado de una música épica. ‘Unidos somos más fuertes’, es el mensaje final. El Consejo, sin embargo, no menciona en ningún momento la cara oscura de Bulgaria.

La presidencia de la UE es un cargo que se reparten los estados miembros cada seis meses y que implica organizar y presidir todas las reuniones del Consejo de la UE. Una de las responsabilidades es la elaboración de compromisos para solucionar los problemas políticos que puedan surgir. Entre las prioridades del mandato búlgaro, habrá el proceso de inclusión a la UE de los estados balcánicos. El Brexit y la crisis migratoria continuarán encima la mesa.

Un país corrupto

Según Transparencia Internacional, Bulgaria es el país más corrupto de la UE. En el índice internacional del 2016 ocupa la posición 75, lugar que comparte con Kuwait, Turquía y Túnez. Por delante tiene a Burkina Faso, Serbia y las islas Salomó. Bulgaria tiene una valoración de 41 puntos. Muy inferior a la media de la UE: 65.

Según Jacta Núsheva, directora de la Asociación Transparencia sin Fronteras, en Bulgaria la corrupción se ha enquistado en todas las instancias del poder, pero especialmente en el sistema judicial. Antes de acabar el año, la UE expresó la preocupación por este problema en un report: ‘La lucha contra la corrupción ha sido identificada como el área donde se ha progresado menos estos últimos diez años.’ En cuanto al sistema judicial, Bruselas criticó las trabas que se han impuesto a la independencia de los jueces.

Un gobierno de extrema derecha

Bulgaria vivió una fuerte crisis política en final del 2016, cuando el primer ministro, Boiko Boríssov, y su gobierno dimitieron a raíz de la derrota a las elecciones presidenciales, donde se impuso el candidato independiente impulsado por la oposición socialista. En las elecciones avanzadas del marzo pasado, la oposición socialista ganó más de cuarenta escaños, pero no suficientes para evitar un nuevo gobierno de coalición entre Boríssov (dirigente del partido de derecha populista GERB) y el partido ultranacionalista Patriotas Unidos.

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